jueves, 31 de mayo de 2018

Receta: Cebolla pochada (convencional o slow cooker)

Supongo que esto no cuenta como receta, más bien como truco de cocina o qué se yo...

El caso es que en general no suelo freír la cebolla, me gusta más pochadita, pero en pochar cebolla se tarda un buen rato... Y el tiempo no me sobra ni a mí ni a nadie.
Lo bueno es que es algo que se puede hacer con antelación y es fácil de conservar, así que si preparas cantidad suficiente para un par de semanas ya la tienes lista para usar.
Y, como estoy hecha una vaga terrible, ahora ni me molesto en remover: lo hago en la CrockPot y prácticamente me olvido de ello.

Una forma más de simplificar un poco las comidas  de la semana.



jueves, 24 de mayo de 2018

Receta: Arroz pilaf integral con calabacín

Mis primeras experiencias con el arroz integral fueros desastrosas.
Recuerdo una cazuela cociendo eternamente, y aquel arroz seguía duro. Pero duro, duro. Que a nosotros no nos gusta demasiado hecho, pero es que estaba prácticamente crudo.

No creía que jamás volviese a entrar en mi casa, pero últimamente experimentando a añadir arroz a las legumbres cuando las hago en la CrockPot pensé que quizás esa lentitud a la hora de cocer haría que fuese más adecuado.
Puestos a experimentar decidí darle una nueva oportunidad en la cocina convencional también, y este es el resultado.


Si hace poco publicaba una receta de arroz pilaf con ajo, esta que traigo ahora además de utilizar un arroz distinto tiene la gracia de las verduritas picadas en trocitos mínimos.
Y cuando digo verduritas en realidad quiero decir calabacín y zanahoria, que es una combinación que me encanta y con la que creo que ya he publicado sopotocientas recetas.

Perfecto como primer plato, como cena ligera o incluso como guarnición.

jueves, 17 de mayo de 2018

Receta: Ensalada de lentejas y pollo (con vinagreta de mostaza)

Las legumbres me solucionan más de una comida en las temporadas de frío.
Son muy fáciles de preparar y siempre resultan reconfortantes. Además de que dicen que son nutricionalmente muy interesantes.

Ahora estoy intentado acostumbrarme a incorporarlos a los menú de las temporadas cálidas.
Los garbanzos creo que son los que más "ensaladables" me resultan, se combinan con bastante facilidad.
Pero en esta ocasión tocaba experimentar con lentejas, que ya me cuestan un poco más.


Pero lo confieso, en realidad una receta de aprovechamiento.
Tenía media pechuga de pollo ya cocinada (que había sobrado al hacer pollo asado) en el congelador, así que pensé que era suficiente para convertir las lentejas en una ensalada.

Para darle un poco de gracia he preparado una vinagreta con mostaza.
A mi pareja no le encantan las vinagretas pero a mí de vez en cuando sí me gustan, me parece que dan un toque diferente a un plato, así que siempre servimos en el plato a nuestro gusto.


lunes, 14 de mayo de 2018

Cómo planificar un menú semanal (¡con imprimibles!)

Mi madre jamás ha planificado un menú.
Es de ese tipo de personas que procura tener de todo en casa (congelador a tope, frigorífico a tope, no perecederos a tope) para poder preparar una comida en el momento que lo decida, que suele ser el último momento.

Cuando dejé de vivir en su casa tampoco es que a mí me saliese de forma natural.
Como no me gusta tener demasiadas cosas en casa (porque acabas comiéndolas cuando ya llevan días ahí solo para evitar que se estropeen) hacía la compra el día antes, y día a día me organizaba.

Pero cuando me fui a vivir con mi pareja al entrañable pueblo en el que él trabajaba me encontré con la curiosa situación de que no había casi posibilidad de comprar productos frescos variados.
Él solía bromear diciendo que el supermercado Día (el único que había) era tan pequeño que más que un día era una hora; la pescadería solo tenía producto fresco una vez por semana, y la verdura y la fruta eran escasísimas porque las gentes de la zona acostumbraban comprarla en la feria semanal de un pueblo cercano.

Así que empecé a preparar un menú.

Ya han pasado años, nuestras circunstancias han cambiado varias veces, nuestros horarios aún más, y sigo planifincando las comidas con antelación.
Porque así tengo una lista de la compra ajustada, sé exactamente lo que necesito.
Porque no compro de más, y así evito estropear comida.
Porque no compro de menos, y así evito ir corriendo al súper a comprar tal o cual ingrediente para una receta.
Porque no tengo que comerme la cabeza cada día para decidir que voy a hacer.
Porque puedo preparar platos de antemano, o sacar platos ya congelados, o utilizar mi slow cooker, o buscar la alternativa que quiera para los días más complicados.


Cómo planificar un menú