viernes, 13 de febrero de 2015

Dieta y embarazo

Últimamente estoy cada vez más tripona. Me veo grande, graaaande :)
¡Y qué ilusión hace ir viendo crecer esa tripa donde hay un pequeño bichito esperando a asomar su cabecita a este mundo loco!

Y digo yo, ¿no será hora de hacer una entrada en el blog hablando un poco de la alimentación durante el embarazo?
Pues eso.



Porque se suele decir que las embarazadas comemos por dos... pero claro está que eso no quiere decir que podemos permitirnos el lujo de ponernos hasta arriba de comer todos nuestros platos favoritos.
En realidad es un momento para cuidarse más y mejor que nunca.
¡Lo que tenemos es que cuidarnos por dos!

Pero cuidarse tampoco es ponerse a régimen. Ni tan siquiera las que estábamos algo gorditas en el momento de quedarnos embarazadas.
Porque nuestro pequeñajo necesita muchos nutrientes para crecer sano sanote y no nos podemos permitir el lujo de privarle de ellos solo para vernos un poquito más delgadas.
Así que al final todo consiste en comer sano. Como siempre.

Eso sí, nuestro cuerpo cambia (¡y mucho!) así que quizás necesitemos adaptar nuestro estilo de vida con algunas precauciones específicas que antes no eran necesarias.


Lo que ya deberíamos estar haciendo

  • Tener una alimentación equilibrada y variada, con productos de calidad, entre los que debe haber muchos vegetales (una asignatura pendiente para muchas).
  • Evitar tóxicos, como el alcohol, el tabaco y el exceso de azúcar.
  • Hidratarnos a conciencia. El agua es siempre la mejor opción, aunque durante el embarazo quizás te siente mejor un buen vaso de leche. Pero evitando refrescos y similares, para no excedernos con el azúcar.
  • Mantenernos físicamente activas.  

Los malestares habituales del embarazo

  • Es recomendable hacer más comidas al día pero menos copiosas. Sí, ya sé que esta recomendación se hace en muchas dietas pero nunca le he visto el propósito... hasta ahora. Durante el primer trimestre nos ayudará a llevar mejor las náuseas y a partir del segundo, cuando nuestro estómago empiece a estar oprimido, evitará que tengamos tantos ardores.
  • Evita condimentar en exceso. Muchas especias que antes te encantaban ahora te resultarán pesadísimas. Y lo mismo pasa con las frituras y guisos. Moderación.
  • El estreñimiento es un compañero frecuente para las embarazadas, así que nada mejor que insistir en que debemos beber mucha agua y aumentar nuestro consumo de vegetales (frutas y verduras) que es la forma más recomendable de consumir fibra.

Los suplementos alimenticios

  • Incluso antes de quedarte embarazada te recetan ácido fólico y yodo, ya que son importantes para evitar algunas malformaciones. Claro que en lugar de la pastillita de turno podrían recomendarte comer vegetales de hoja verde, legumbres y huevos.
  • Es muy frecuente que durante el embarazo tengas algo de anemia ferropénica, ya que el bebé necesita mucho hierro, así que no está de más consumir bastantes carnes rojas, legumbres y frutos secos.
  • Y nuestro peque también necesita calcio para formar sus huesecitos, así que no nos olvidemos de aumentar nuestra dosis de calcio tomando leche y productos lácteos.

La toxoplasmosis

Esta enfermedad infecciosa no suele ser grave en condiciones normales pero sí lo puede ser durante el embarazo, así que salvo que seamos tan afortunadas de habernos inmunizado previamente a ella serán necesarias algunas precauciones adicionales.
  • No consumir carne, pescado o huevos crudos (ni sus derivados). Eso incluye por ejemplo embutidos, jamón serrano, sushi, tortillas poco pasadas, etc. Sí podemos consumirlos previamente cocinados (por ejemplo salteando el jamón con unos guisantes, o carne bien heca) o si los congelamos durante varios días (asegurándonos de que nuestro congelador esté a una temperatura inferior a 10ºC para que los parásitos mueran).
  • No tomar leche cruda o quesos elaborados con ella, por más buenos que estén. Toca comprar leche pasteurizada y derivados de la misma.
  • Desinfectar aquellos vegetales que vayamos a consumir crudos (frutas, lechuga, etc.). Podemos diluír un poco de lejía (de la apta para consumo alimentaria, no la perfumada que se usa para limpieza) o si no tenemos muy clara la proporción a usar optaremos por algún producto específico tipo Amukina.
  • Al cocinar limpia a conciencia los útiles que emplees al manipular todos esos alimentos (el cuchillo con el que has cortado la carne, la tabla de cortar, el batidor de los huevos, incluso tus manos) para evitar la contaminación indirecta.
  • Evitar el contacto con gatos así como los trabajos de jardinería, o extremar las medidas higiénicas al hacerlo.

La verdad es que complica un poco el comer fuera de casa, pero si eres un poco cocinillas no debería ser mucho problema adaptar estas precauciones a tu modo habitual de cocinar.
¡A todo se acostumbra una!



Imágenes | embarazo-online.com

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