sábado, 24 de marzo de 2012

Caminante, no hay camino

El camino se hace al andar, y muy especialmente si este está lleno de maleza que es necesario apartar o pisar para poder seguir caminando.

Pero cambiar un poco los paseos en la ciudad por algo más natural merece mucho la pena.

Así que hoy decidimos hacer una ruta al castro de As Muradellas, aprovechando el buen tiempo.
Es una ruta corta y además muy sencilla, perfecta para patosas en baja forma como yo, y ya solo por el precioso paisaje merece la pena.
No llevamos cámara de fotos (¡menudo despiste!), pero afortunadamente en internet se puede encontrar (casi) de todo.





La ruta nos lleva por una senda que, según parece, en épocas estivales está arreglada por su interés turístico. No lo está a estas alturas del año, pero tampoco se hace en absoluto intransitable.


El destino es bastante curioso. Un pequeño castro amurallado de la Edad del Hierro con un curioso (e imponente) sistema defensivo, que llama la atención justamente por ser un lugar muy poco accesible al encontrarse en un meandro de un río a una altura considerable (y ya por naturaleza fácil de defender) y probablemente poco poblado dadas sus dimensiones.

Este sistema consiste en dos zonas de lo que llaman piedras hincadas, que vienen siendo muchas (¿muchas? ¡muchísimas!) piedras afiladas dispuestas alrededor del castro de tal forma que cualquiera que quisiese acercarse (enemigos o quizás animales salvajes) tendría que tener mucho cuidadito sobre donde pone los pies, ralentizando su paso y exponiéndose a un ser atacado mientras tanto.

Por si no fuera suficiente, entre cada una de esas zonas había un foso doble, no muy profundo, y algunos restos parecen indicar que alguna muralla.

¿Pero quién narices vivía allí, que tenía tanto miedo?
Ni idea, pero rezaban los paneles informativos que los estudiosos dicen que probablemente quien viviese allí lo abandonó por algún motivo distinto de unos de esos ataques que tanto temían, pues no parece haber sido arrasado. El hecho de que haya tantos vestigios visibles después de tantos siglos parece darles la razón.

En cualquier caso, es un lugar hermoso y un paseo recreativo de lo más agradecido para hacer un descanso de la rutina de toda la semana.



Más información: Wikipedia
Imágenes: turismosanabria.es

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