lunes, 21 de noviembre de 2016

Receta: Filloas de sangre

No me he rendido de todo, no termino de abandonar mi pequeño blog.
Aunque sea esporádicamente sigue habiendo alguna que otra recetilla que me apetece probar a hacer, y que definitivamente me gustaría archivar aquí. Y compartirla con todo el mundo, ya que estamos.
Pero luego casi siempre me da pereza hacer las fotos y ya no digamos el ponerme a redactar la entrada.

Pero es que ahora que llega de nuevo el frío no he podido resistirme a intentar de nuevo hacer unas filloas de sangre. ¡Con lo que a mí me gustan!



Las filloas son típicas gallegas, y tradicionalmente se hacen de dos o tres variedades dependiendo de la zona.
Creo que las menos extendidas son las de caldo, que se hacen con caldo del cocido y por tener ese sabor característico se usan para acompañar platos salados.
Las más frecuentes en cambio son las de leche, que son similares a las crepes francesas, y que son tan versátiles que pueden servirse de postre (ahora en muchos restaurantes las acompañan con extravagantes y deliciosos rellenos) o rellenas de ingredientes salados.
Y, finalmente, están las de sangre. Que, sí, entre sus ingredientes llevan algo de sangre de cerdo, que aunque me imagino que a más de uno le disgustará solo pensarlo lo cierto es que quedan buenísimas.

Ese ingrediente es el que hace que lo normal sea consumirlas durante la matanza del cerdo, porque no se conserva fácilmente. Aunque hoy en día disponemos de congeladores me imagino que poca será la gente que haga acopio de litros de sangre.

En mi familia hace tiempo que no se cría un cerdo, por lo tanto no hay matanza, pero afortunadamente tengo una familia política que sí la hace y además ¡preparan unas filloas buenísimas!

Estos parientes míos, que no son unos parientes cualesquiera, son Os Parentes, así con mayúscula, comparten en su web la receta de las deliciosas filloas que las mujeres de su casa siguen preparándonos cada año.
Y una servidora ha intentado emularlas, a ver si con un poco de práctica consigo ser también una buena filloeira.


Esta es la segunda ocasión en la que intento hacerlas yo sola, y me han quedado demasiado gruesas para mi gusto. Podéis ver en la foto que son bastante gorditas (las filloas mejor si son finas). Y aún así no duraron nada de nada, jeje.

martes, 8 de marzo de 2016

Receta: Papilla de avena y manzana (para bebés)

Los bebés requieren todo nuestro tiempo, eso es innegable.
Así que estoy en una fase de cocina de subsistencia, bastante poco creativa, en la que repito mis platos clásicos de siempre y procuro cocinar por adelantado siempre que puedo, ¡porque nunca sabes que imprevisto vas a tener a última hora!

Y además hay que cocinar para el pequeño glotoncillo, que disfruta un montón de la comida sin importar si se trata de un puré de verduras o de un trocito de plátano que ha suplicado al ver a su padre comerlo.
Los potitos en esta casa no se estilan demasiado, porque del mismo modo que procuro no consumir precocinados tampoco me gusta dárselos a él, así que me ha tocado ponerme al día con el tema de cocinar papillas.

Tampoco es que tenga mucha ciencia: cocinar (sin sal), pasar por la batidora... y ya está.
Vale, eso para verduras, frutas y carnes está bien, pero ¿y los cereales? Pues también.



Por eso a veces hago papillas de fruta con copos de avena.
Los copos de avena son un cereal fácil de encontrar, aún más fácil de preparar, y las frutas con más agua ganan consistencia al hacerse papilla con cereales, con lo que es mucho más fácil dársela al peque.

Entre un papillita de vez en cuando y el obligado mordisquito de corteza de pan, ¡vamos servidos de cereales!


domingo, 12 de julio de 2015

Receta: Risotto de pollo a la cúrcuma

Ay, ¡qué abandonadita tengo la cocina!
No, no solo me refiero al blog. Es que últimamente casi ni me acerco a los fogones.  La maternidad es lo que tiene :)
Supongo.
O al menos en mi caso, porque afortunadamente he tenido en todo momento alguien que se hiciese cargo de estas tareas mientras yo me dedico a mi recién nacido.

Así que las contadas veces que me he puesto a la tarea ha sido siempre con platos rápidos y de lo más sencillos.
Como este, que además es una de mis recetas de aprovechamiento que se están volviendo clásicos personales.


Sí, de aprovechamiento.
Porque de vez en cuando me gusta hacer un pollo al horno (además de sencillo resulta de lo más económico) pero para 2 personas implica tener restos que buscan ser utilizados en distintas preparaciones, por eso de no repetirse.
Las clásicas croquetas nunca fallan y son muy prácticas para congelar. También lo apovechamos para alguna pizza. Y la pechuga, por ser el trozo más seco, queda genial en este risotto para el que además también reservo el jugo de haber horneado el pollo.


viernes, 24 de abril de 2015

¿Plancha de acero? ¡Pizzas de lujo!

Ya ha pasado más de un mes de mi cumpleaños, pero como estoy perezosilla no había hablado todavía del regalo cocinillas que me hizo mi parte contratante.
Si a mí me gusta cocinar y a él le encantan las pizzas caseras, ¿por qué no hacerme un regalo que disfrutemos los dos? O, como él mismo los llama, un "regalo que rebota" :D

Pues sí, ha tocado un cachivache para pizzas... y para panes y otras cosas, que no solo de pizzas vive el hombre.
Una señora plancha de acero para el horno.



El caso es que ya hace tiempo que me había planteado el comprarme una piedra para el horno, ya que había oído que las masas (y en especial la de pizza, que en casa gusta mucho) quedan muy buenas.
Pero siempre lo descartaba porque me parecía lioso para nosotros que nos mudamos tanto el transportar una piedra, que además de pesar podría romperse en cualquiera de esos viajes.

Esta plancha Celsius en cambio es de acero, mucho más resistente a los golpes, aunque también pesadísima. Y lo digo en serio, pesa un montón, no es apta para quien padezca de la espalda.
Al ser tan gruesa acumula muchísimo calor mientras se calienta previamente en el horno, así que al introducir la pizza se nos cocina en cosa de tan solo 5 minutos. ¡En serio! Y eso que yo hago masas bastante gruesas, como podéis ver en la foto.

Todavía me queda como asignatura pendiente el probar las recetas de masa para pizza que propone el fabricante y distribuidor de este producto (que no es otro que El Amasadero, que sin duda suena a todos aquellos aficionados a hacer pan en casa) pero de momento solo he probado con mi receta clásica de masa para pizza porque es la forma más sencilla de poder comparar la diferencia entre usar la pancha o no.
¡Y sin duda es una gran diferencia!

La plancha por cierto también se puede utilizar para hacer panes.
Últimamente no estoy haciendo pan en casa, pero estoy deseando probarlo, porque seguro que queda también delicioso.

Yo encantadísima con mi regalo de cumpleaños.
¿Y vosotros utilizáis una piedra o plancha de acero para hacer vuestras pizzas? ¡Me encantaría que compartieseis conmigo vuestros truquillos!